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         <titleStmt>
            <title level="a">LA VIDA Y LAS MUJERES</title>
            <respStmt>
               <resp> Proyecto del Máster MC2L "Prensa en femenino" </resp>
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            </respStmt>
            <respStmt>
               <resp> Coordinación </resp>
               <name xml:id="MLI"> Marta López Izquierdo </name>
            </respStmt>
            <respStmt>
               <resp>Transcripción</resp>
               <name xml:id="AM">Amélie Moncomble</name>
            </respStmt>
            <respStmt>
               <resp>Edición</resp>
               <name>Amélie Moncomble</name>
            </respStmt>
         </titleStmt>
         <publicationStmt>
            <publisher> Biblioteca Nacional, Madrid, para el documento digitalizado</publisher>
            <publisher> Atelier de Romanités Numériques, Laboratoire d'Etudes Romanes (EA 4385),
               Université Paris 8, para la transcripción y la edición en línea </publisher>
            <date> 2025</date>
            <availability status="free">
               <licence target="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"> free download,
                  share and adapt of the document, under the following terms: any usage of the
                  document must mention "Prensa en femenino" Project and ARN (Atelier de Romanités
                  Numériques, Université Paris 8) as author and BNE (Biblioteca Nacional, Madrid) as
                  repository. </licence>
            </availability>
         </publicationStmt>
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               <monogr>
                  <author xml:id="APG">Margarita Nelken</author>
                  <title level="a">La vida y las mujeres</title>
                  <title level="a" type="sub">Regalos de pascuas: las lecturas femeninas</title>
                  <title level="j" type="main">El Dia</title>
                  <idno type="ISSN">1133-2476</idno>
                  <imprint>
                     <pubPlace>Madrid</pubPlace>
                     <publisher xml:id="SC">Margarita Nelken</publisher>
                     <date type="pPublished" when="1916-12-29"/>
                     <biblScope unit="issue">0</biblScope>
                     <!--escoger una de las dos soluciones siguientes-->
                     <biblScope unit="page">3</biblScope>
                  </imprint>
               </monogr>
            </biblStruct>
            
            
         </sourceDesc>
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      <front>
         <head type="main">LA VIDA Y LAS MUJERES</head>
        <head type="sub">REGALOS DE PASCUAS: LAS LECTURAS FEMENINAS</head>
      </front>
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         <pb n="1" facs="PRENSAFEM_ED191612293.jpg"/> 
         <!--el nombre del archivo debe seguir el formato siguiente: 
            PRENSAFEM_
            siglas del título
            fecha y página inicial.
            posición del artículo en la página: 1 (primero), 2 (segundo), 3 (tercero), etc. 
            Por ejemplo, para un artículo de la página 3 de la revista Mujer, fecha 1 de marzo de 1931, tendremos el nombre de archivo siguiente: 
            PRENSAFEM_M1939010331.jpg-->
         
         <cb n="1"/> <!--si hay columnas-->
         <p>
            <lb n="1"/>En un artículo recientemente publicado
            <lb n="2"/>en un semanario madrileño quejábase Eduar-
            <lb n="3"/>de Zamacois de la insulsez de las «lecturas
            <lb n="4"/>femeninas». Y nos contaba el brillante nove-
            <lb n="5"/>lista de qué modo los encargados de proveer
            <lb n="6"/>estas lecturas: directores de magazines, et-
            <lb n="7"/>cétera... suelen entenderlas. Una lectura fe-
            <lb n="8"/>menina, «para señoras», según el término
            <lb n="9"/>consagrado, debe ser tranquila, fría, imper-
            <lb n="10"/>sonal, sin emoción, sin pasión y sin ideas.
            <lb n="11"/>Y, claro está, con una nota entre cursi y
            <lb n="12"/>sensiblera para suplir a estas cualidades y
            <lb n="13"/>dar una ligera ilusión de vida. </p>
        <p>
            <lb n="14"/>Y aquí, en España, esto son efectivamen-
            <lb n="15"/>te las lecturas femeninas. </p>
        <p>
            <lb n="16"/>Fuera de España, la literatura «para se-
            <lb n="17"/>ñoras» es desconocida. No existe una lite-
            <lb n="18"/>ratura exclusivamente hecha para ellas
            <lb n="19"/>pues las novelas destinadas en el Extranje-
            <lb n="20"/>ro a un público únicamente femenino se en-
            <lb n="21"/>cuentran compensadas por las obras «gene-
            <lb n="22"/>rales», que este mismo público femenino lee
            <lb n="23"/>también. Y así, las sentimentales y casi
            <lb n="24"/>siempre muy morales novelas que leen las
            <lb n="25"/>ingleses y las americanas, y las fogosas y
            <lb n="26"/>almibaradas novelas que leen las francesas
            <lb n="27"/> su influencia equilibrada por las de
            <lb n="28"/>más obras—obras que pudiéramos llamar
            <lb n="29"/>masculinas—leídas por estas mismas ingle-
            <lb n="30"/>sas, francesas o americanas. Y en los paí-
            <lb n="31"/>ses donde la cultura de la mujer no se dife-
            <lb n="32"/>rencia de la del hombre—Alemania, Rusia
            <lb n="33"/>y, sobre todo, los países escandinavos—, no
            <lb n="34"/>existe siquiera una clase de literatura que
            <lb n="35"/>se pueda llamar «para señoras». </p>
        <p>
            <lb n="36"/>Para señoras, no «para mujeres»; pues esta
            <lb n="37"/>literatura, novela de Prevost o de mistress
            <lb n="38"/>Humphry Ward, si está hecha exclusivamente
            <lb n="39"/>para un público femenino, está hecha también
            <lb n="40"/>para un público femenino escogido; un públi-
            <lb n="41"/>co que encuentre natural una historia cuyos
            <lb n="42"/>protagonistas no necesitan calcular nunca ni
            <lb n="43"/>el tiempo ni el dinero; una historia en la que,
            <lb n="44"/>por muy violentas que sean las escenas, se re-
            <lb n="45"/>latarán siempre con un vocabulario del más
            <lb n="46"/>exquisito buen gusto. </p>
        <p>
            <lb n="47"/>La literatura «femenina» es lamentable en
            <lb n="48"/>todas partes, pero aquí en España es una ver-
            <lb n="49"/>dadera calamidad. Eduardo Zamacois se indig-
            <lb n="50"/>na contra ella; pero ¿quién gritará bastante
            <lb n="51"/>todo lo nociva que es una lectura que cons-
            <lb n="52"/>cientemente va contra la vida? </p>
        <p>
            <lb n="53"/>La novela de Prevost o de mistress Hum-
            <lb n="54"/>phry Ward disimula la verdad y se compone,
            <lb n="55"/>para el uso particular de sus lectoras, una ver-
            <lb n="56"/>dad de vaselina y guante blanco; es una cosa
            <lb n="57"/>falsa, mala en el sentido que impone normas
            <lb n="58"/>arbitrarias e imposibles; pero ¿y el cuentecito
            <lb n="59"/>o la novelita del magazine español? Este cuen-
            <lb n="60"/>to o esta novela, ¿qué ideas pueden dar a quien
            <lb n="61"/>no recibe ideas más que de ellos? Porque, jun-
            <lb n="62"/>to a las novelas de sus autores predilectos, la
            <lb n="63"/>mujer extranjera tiene la obra filosófica o cien-
            <lb n="64"/>tífica que lee su padre o su marido y que ella
            <lb n="65"/>también ha de leer, hasta por indicación de
            <lb n="66"/>ellos. Junto a la novela en que la duquesa
            <lb n="67"/>de X flirtea con el marqués de Z, o en que la
            <lb n="68"/>señorita de Tal se casa con aquel joven rubio
            <lb n="69"/>e ingeniero, la mujer española no tiene más
            <lb n="70"/>que el folletín por entregas, que en el Extran-
            <lb n="71"/>jero leen tan sólo las modistillas y las porte-
            <lb n="72"/>ras. Y es que la mujer española no lee; si aquí
            <lb n="73"/>en España es en el único país donde se oye ha-
            <lb n="74"/>blar tranquilamente de «lecturas femeninas»,
            <lb n="75"/>es porque las mujeres están completamente 
            <lb n="76"/>apartadas de la literatura.</p>
        <p>
            <lb n="77"/>Por eso la mujer española, no sólo no re-
            <lb n="78"/>chaza, sino que disfruta con las lecturas «fuera
            <lb n="79"/>de la literatura» que se le preparan cuidado-
            <lb n="80"/>samente. En esta época es precisamente cuan-
            <lb n="81"/>do más se advierte que las «lecturas femeni-
            <lb n="82"/>nas» son destinadas a mujeres que no han de
            <lb n="83"/>leer.</p>
        <p>
            <lb n="84"/>En cualquier parte del Extranjero las libre-
            <lb n="85"/>rias se ven ahora atestadas de libros «d'etren-
            <lb n="86"/>nes», libros que se regalan entre deudos y ami-
            <lb n="87"/>gos como aguinaldos de buen gusto; pues bien,
            <lb n="88"/>estos libros «d'etrennes», engalanados, encin-
            <lb n="89"/>tados, ofrecidos bajo cubiertas o en cajas pri-
            <lb n="90"/>morosamente decoradas, son—exceptuando las
            <lb n="91"/>obras para niños—todos libros para mujeres.
            <lb n="92"/>En el Extranjero, toda mujer contará, entre
            <lb n="93"/>sus regalos de Pascua, algunos tomos de obras
            <lb n="94"/>clásicas o algunos «Trozos escogidos» de su
            <lb n="95"/>poeta preferido. No es necesario insistir sobre
            <lb n="96"/>la ventaja de discernimiento que tendrá la mu-
            <lb n="97"/>jer que lee a Prevost, leyendo también a Tai-
            <lb n="98"/>ne, o a Molière, sobre la que lee su novelita..
            <lb n="99"/>sin leer otr acosa. Por muy «cerrada» que sea
            <lb n="100"/>aquélla, tendrá, al menos, probabilidades de
            <lb n="101"/>comprender que efectivamente la vida y el
            <lb n="102"/>ideal del novelista no son la misma cosa Y,
            <lb n="103"/>desde luego, no necesitará, cuando quiera acer-
            <lb n="104"/>carse a una revista, que esta revista esté es-
            <lb n="105"/>crita según las reglas que tanto indignaron a
            <lb n="106"/>Zamacois.</p>
        <p>
            <lb n="107"/>Hace unos años, tampoco los niños españo-
            <lb n="108"/>les leían; ahora se editan en España admira-
            <lb n="109"/>bles libros, «regalos de Pascuas», para niños.
            <lb n="110"/>El día en que, sin temor al ridículo de parecer
            <lb n="111"/>una marisabidilla o una pedante, la mujer es-
            <lb n="112"/>pañola pueda recibir como un regalo natural
            <lb n="113"/>sus libros «d'etrennes», las lecturas «para se-
            <lb n="114"/>ñoras» no tendrán ya razón de ser. Y su valor
            <lb n="115"/>quedará anulado como queda anulada en el
            <lb n="116"/>Extranjero la literatura femenina.</p>
         
      </body>
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         <lb/><signed>Margarita Nelken.
            <lb/></signed>
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